Pérdida y Desperdicio de Alimentos: Un Problema Global – Caso Colombia

La pérdida y desperdicio de alimentos se da en toda la cadena de suministro de los alimentos, desde la producción agrícola inicial hasta el consumo final en los hogares. Dicha condición puede deberse a problemas en la recolección, almacenamiento, embalaje, transporte, infraestructura o a los mecanismos de mercado, o de los precios, así como a los marcos institucionales y legales. Esta pérdida representa de igual manera un desperdicio de los recursos e insumos utilizados en la producción, como tierra, agua y energía, incrementando inútilmente las emisiones de gases de efecto invernadero (FAO, 2011).

Figura 1: Pérdida y desperdicio de alimentos en Colombia

Figura 1: Pérdida y desperdicio de alimentos en Colombia

De acuerdo a la FAO (2011), la pérdida y desperdicio de alimentos, se ha constituido en una problemática mundial. Las cifras reportadas resultan ser alarmantes; se habla que un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano se dañan o desperdician en todo el mundo, lo que equivale a cerca de 1.300 millones de toneladas al año. Dicha situación sumada a las estadísticas de hambre, en las cuales se habla de que alrededor de 795 millones de personas en el mundo (casi uno de cada nueve personas), no tienen suficiente alimento para llevar una vida saludable y activa, condición que necesario hacer un alto en el camino para tomar medidas tanto sociales como políticas, a fin de mitigar esta problemática.

De acuerdo a un estudio realizado por el Departamento Nacional de Planeación, en Colombia se pierden o desperdician 9,76 millones de toneladas de comida al año; de éstos, el 40,5% (3,95 millones toneladas) lo hacen en la etapa de producción agropecuaria, el 19,8% (1,93 millones de toneladas) se pierde en el proceso de poscosecha y almacenamiento, el 3,5% (342 mil toneladas) en los procesos de procesamiento industrial, el 20,6% (2,01 millones de toneladas) se desperdicia en la distribución y retail y el 15,6% (1,53 millones de toneladas) se desperdicia en los hogares. Dichas cifras son alarmantes ya que representa el 34 por ciento del total de los alimentos que el país podría consumir durante un año, es decir que por cada 3 toneladas de comida disponible en Colombia, una tonelada va a la basura (figura 1 y figura 2). Dentro de los productos alimenticios que más se desperdician son las frutas y verduras (6.1. millones), seguido de raíces y tubérculos (2.4 millones-Figura 3).

Figura 2: Distribución de pérdida y desperdicio por eslabón de la cadena alimenticia

Figura 3: Total de pérdidas y desperdicios por productos alimenticios

POR QUÉ SE PIERDE? (Tomado de DNP, 2016)

 De acuerdo a lo establecido por el DPN, la perdida de alimentos inicia con una ineficiencia en la cadena de producción, una falta de implementación de buenas prácticas agrícolas de muchos agricultores, así como una escasa planeación frente al manejo preventivo contra plagas, virus, bacterias y malezas que atacan los cultivos y afectan tanto su calidad como cantidad, expresado en una baja competitividad a nivel comercial; a esta condición se le suma las pérdidas en las etapas de poscosecha, almacenamiento y proceso agroindustrial, por la ausencia de buenas prácticas de manufactura y sistemas de gestión de calidad e inocuidad, así como la adición de aditivos, empaques, embalajes y materiales en contacto con alimentos.

Un factor importante es el proceso de mercadeo, donde se estima un desperdicio del 36 por ciento de los alimentos, que en muchos casos estos se desechan por presentar trazas de tierra o deformidad que, se asume no son llamativos a los consumidores; al igual que en la logística de almacenamiento y distribución en las góndolas, el apilamiento sin control hace que los alimentos de la parte inferior se dañen, mientras que la misma manipulación del comprador usuario daña el producto (fuente: el Tiempo.com)

RECOMENDACIONES A LOS CONSUMIDORES PARA APORTAR A LA DISMINUCIÓN DE LA PROBLEMÁTICA (TOMADO DE FAO, 2016)

ANTES DE HACER LAS COMPRAS:

  • Planear las comidas que van a cocinar antes de comprarlas teniendo en cuenta número de personas y momento en el que se esperan consumir.
  • Revisar los inventarios de comida existente en la alacena, el refrigerador y el congelador.
  • Elaborar una lista con las necesidades específicas de alimentos en el hogar.

 

AL MOMENTO DE HACER LAS COMPRAS:

  • Usar la lista de alimentos mientras se hace mercado para evitar la compra de alimentos no planeados.
  • Tener en cuenta el momento en el cual serán consumidos los alimentos. Revisar fechas de vencimiento y procesos de maduración de perecederos
  • No comprar una mayor cantidad de productos únicamente porque estos se encuentran en promoción (Por ejemplo, 2x1).

 

DESPUÉS DE REALIZADAS LAS COMPRAS:

  • Leer las condiciones de refrigeración y almacenamiento de los alimentos empacados para garantizar su conservación.
  • Refrigerar las frutas, los huevos y el pan, y congelar las carnes y el pescado.
  • Organizar los productos en la nevera y alacena para que estos sean vistos constantemente y así evitar o su vencimiento.
  • Cocinar teniendo en cuenta las porciones que serán consumidas (no cocinar de más).
  • Aprovechar la comida que sobra, no desecharla inmediatamente, idear formas de reutilizarla.